Estoy jugando. Jugamos. Te acaricio y mientras, tu duermes. Finges que duermes porque los dos sabemos que estas despierto. Y yo te sigo acariciando. Te acaricio hasta el punto en el que casi no notas que lo hago, pero, si te das cuenta, si paro de hacerlo, lo extrañas.
Y cuando extrañas a alguien llegas a sentir de las peores cosas que existen. Desconfianza, inseguridad, miedo... sobre todo miedo. Y nunca más voy a dejar que tengas miedo si no estoy yo a tu lado para abrazarte. Te lo prometo.