Una día me dijiste que era duro como piedra.
Fuerte y con cojones, que yo no iba a llorar nunca.
Lo ilógico no es que lo hiciera, ni que lo nuestro se rompiera.
Es que tuviese yo la culpa.
Sonríe.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
De la A a la Z donde los finales tristes no se cuentan.
No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí puedes elegir quién te lo hace. Me gustan mis elecciones. Aunque sea increíblemente mala a la hora de tomarlas y llevarlas a cabo. Dentro de lo desastre que soy y debajo de lo que intento aparentar soy una idiota que siente, quiere y hasta se enamora. No sé Javi esto me supera. Fui una chica buena, créeme que de verdad que lo fui, pero parece que ahora los chicos no son lo mio. La lío, me pierdo y lo peor es que a veces no me encuentro. Pero quiero. A mi manera Javi ya sabes que soy jodidamente rara de entender pero que a base de caricias se me va cogiendo el truco.
Me encanta el silencio, pero hay silencios que te recuerdan lo sola que te vas a quedar por ser un maldito desastre y entonces echas de menos que alguien ronque al otro lado de la cama. Empiezo a pensar que me he acostumbrado a leer y decir cosas que hacen daño. Ese tipo de cosas que en las películas de Disney no te enseñan.
Llorar al escribir es algo que me fascina. Al igual que las pintadas de permanente en las camas, los patitos de peluche y las cartas escritas que jamás llegarán a sus destinatarios. Ya tengo más de una Javi y te diría que algún día las quememos pero no soy tan fuerte. Soy Paula, la misma Paula de siempre.
La rara, distinta y especial. Tormenta constante que no parece que deje de tronar.
¿Te escribo a ti o me escribo a mi? Deja de escuchar rap Javi que solo te va a hundir más. Deja de ladrar que ya no va a venir a pasear. Deja de ponerme iconos de WhatsApp porque ya no habrá mas historias que contar. Ya no habrá más peces que comprar. O si. Haré lo que quiera, como siempre. Porque esa es la ventaja y desventaja que tenemos de ser libres.
Me encanta el silencio, pero hay silencios que te recuerdan lo sola que te vas a quedar por ser un maldito desastre y entonces echas de menos que alguien ronque al otro lado de la cama. Empiezo a pensar que me he acostumbrado a leer y decir cosas que hacen daño. Ese tipo de cosas que en las películas de Disney no te enseñan.
Llorar al escribir es algo que me fascina. Al igual que las pintadas de permanente en las camas, los patitos de peluche y las cartas escritas que jamás llegarán a sus destinatarios. Ya tengo más de una Javi y te diría que algún día las quememos pero no soy tan fuerte. Soy Paula, la misma Paula de siempre.
La rara, distinta y especial. Tormenta constante que no parece que deje de tronar.
¿Te escribo a ti o me escribo a mi? Deja de escuchar rap Javi que solo te va a hundir más. Deja de ladrar que ya no va a venir a pasear. Deja de ponerme iconos de WhatsApp porque ya no habrá mas historias que contar. Ya no habrá más peces que comprar. O si. Haré lo que quiera, como siempre. Porque esa es la ventaja y desventaja que tenemos de ser libres.
lunes, 24 de marzo de 2014
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