Sonríe.

Sonríe.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Que no se extrañe si le digo que le extraño.

Una día me dijiste que era duro como piedra. 
Fuerte y con cojones, que yo no iba a llorar nunca. 
Lo ilógico no es que lo hiciera, ni que lo nuestro se rompiera. 

Es que tuviese yo la culpa.